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El peregrino digital y la educación2.0

Categoría: Últimas Publicado el 13 Marzo 2008
Escrito por Isabel Fernández Visto: 17147

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Internet nos propone nuevos caminos por los que transitar en nuestro devenir por el mundo. Está asfaltado con nuevos lenguajes y texturas, pero sus rutas no aparecen en los GPS. Cada uno de nosotros hemos de diseñar nuestro recorrido y apoyarnos en las indicaciones de quienes ya pasaron por allí. Las etiquetas, los agregadores, los blogs, los wikis, etc. son muescas en el camino. De nosotros depende contribuir en nuestro recorrido con sólidas piedras o con efímeras migas de pan.

Hay turistas, hay viajantes, hay mercaderes y hay paseantes. Unos se detienen a admirar el paisaje y deciden cambiar de ruta según sus intuiciones. Otros van en puente aéreo y no ven más que nubes. Todos transitamos por estos caminos. Porque todos somos peregrinos digitales, ya sea con más o menos rutas en el tacógrafo.

Ante nuestros teclados, la puerta a un viaje iniciático que hay que aprender a andar solos, sabiendo escoger buenas compañías. Por el camino, otros peregrinos con los que cruzar palabras, reflexiones, risas y lamentos. Con algunos sólo hacemos una parte del trayecto, con otros caminaremos toda la vida.

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Artículo publicado en la Revista Trama y Texturas. Diciembre 2006 -NúmeroI

Por Tíscar Lara 

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El peregrino digital y la educación 2.0 (Artículo en Tíscar.com

“La mediación ha muerto, viva la personalización” es el nuevo grito de las barricadas contra las instituciones del periodismo, la política, la empresa y también de la educación. Es tiempo de personalización e incluso la revista Time cierra el año premiando nuestro “personismo”. No sólo “mis lectores saben más que yo”, o mis electores, o mis clientes, sino que también “mis alumnos” tienen mucho que decir y contradecir. Este cambio de enfoque sobre las formas de aprender y socializar plantea retos difíciles de asumir por la Educación como institución moderna. No se puede pasar de enseñar a aprender sin cuestionar sus propios fundamentos de una manera crítica.

Cuando aún estábamos intentando explicar a padres, niños, jóvenes y maestros que la televisión es una construcción de la realidad, que el dibujo de una pipa no es una pipa, internet irrumpió en nuestras vidas. Y llegó para quedarse y madurar con nosotros. Hoy más que nunca es necesario ese ejercicio de alfabetización digital o literacidad crítica: entrenar el pensamiento crítico para deconstruir los mensajes de los órganos de poder y contestar socialmente desde la construcción de nuestros propios discursos. En definitiva, algo tan simple como aprender a ser ciudadanos críticos y a participar de la vida pública de forma activa. Y eso pasa por todos los medios a nuestro alcance para comunicarnos, socializar y aprender colaborativamente, ya sea el pergamino, el megáfono, el vídeo o el wiki.

Internet nos propone nuevos caminos por los que transitar en nuestro devenir por el mundo. Está asfaltado con nuevos lenguajes y texturas, pero sus rutas no aparecen en los GPS. Cada uno de nosotros hemos de diseñar nuestro recorrido y apoyarnos en las indicaciones de quienes ya pasaron por allí. Las etiquetas, los agregadores, los blogs, los wikis, etc. son muescas en el camino. De nosotros depende contribuir en nuestro recorrido con sólidas piedras o con efímeras migas de pan.

Hay turistas, hay viajantes, hay mercaderes y hay paseantes. Unos se detienen a admirar el paisaje y deciden cambiar de ruta según sus intuiciones. Otros van en puente aéreo y no ven más que nubes. Todos transitamos por estos caminos. Porque todos somos peregrinos digitales, ya sea con más o menos rutas en el tacógrafo.

Ante nuestros teclados, la puerta a un viaje iniciático que hay que aprender a andar solos, sabiendo escoger buenas compañías. Por el camino, otros peregrinos con los que cruzar palabras, reflexiones, risas y lamentos. Con algunos sólo hacemos una parte del trayecto, con otros caminaremos toda la vida. A gran parte de ellos les vemos en los albergues, esas esferas colectivas donde intercambiar impresiones y remedios. Pero la decisión sobre qué camino tomar frente a una bifurcación es una opción solitaria, formada en un criterio que se ha de pulir en la experiencia. Porque la Red también tiene sus semáforos, sus aceras, sus postas, sus cruces de carretera, sus trashumantes y sus bandoleros.

Para este viaje sólo necesitamos una mochila ligera pero bien abastecida para disfrutar del camino, desafiar las inclemencias y crecer con las conversaciones. El maestro debe ser un caminante más, alguien que repite trayecto, que nos acompaña y que nos da buenos consejos apoyados en su experiencia. Alguien que nos ayuda a preparar el petate, a identificar las setas venenosas, los cantos de sirenas y los personajes de Propp. La Red es nuestro bosque por explorar. Comienza la aventura.

El hipertexto, el multimedia y la interactividad generan oportunidades pero también desafíos en la forma de representar, comprender y aprehender el mundo. La Educación, así con mayúsculas, es la encargada de preparar al ciudadano para caminar en la incertidumbre y en las micronarrativas de los nuevos entornos sociales. Necesitamos de procesos de aprendizaje para preparar buenos kits de supervivencia con los que desarrollar capacidad análitica y creativa para la participación social. Una brújula para el peregrinaje vivencial en ese long-life learning que nos atenaza irremediablemente. Una Educación más centrada en estrategias que en contenidos. Porque su sistema operativo ya no reside sólo en la escuela como hardware y en profesor-alumnos como software. Una educación 2.0 que genera, comparte y experimenta en red y en la Red.