Un artículo de Benjamín Prado en El País Semanal

Categoría: Lectura Publicado el 17 Diciembre 2009
Escrito por Paqui Cebrián Visto: 3123

No mirar para otra parte

Por Benjamín Prado

A todos los ganadores de un premio Nobel les han preguntado qué sintieron al recibir el galardón, pero ninguno dio una respuesta tan sutil como la del novelista Sau Bellow: "No lo sé, porque todavía no he escrito sobre eso." Esa idea de la literatura como algo útil para comprender la realidad vale para los escritores, para los lectores y para definir cualquier otra expresión artística que merezca la pena, y defiende la importancia civil de la cultura: a fin de cuentas, una persona capaz de analizar y comprender, es alguien a quien no resulta sencillo mentir, ni manipular.

Leer es nadar contra corriente, en lugar de dejarse arrastrar por las corrientes de opinión. Mirar un cuadro es enseñar a tus ojos a pensar contra el pensamiento único. Y existen cocinas que son museos para el paladar. Y edificios que siguen siendo música congelada. Y partituras que no puede domésticar el látigo de la corrección política, esa forma de absolutismo que consiste en llenar el pensamiento de lápices rojos y en ponerle un uniforme a las libertades. Se puede discutir si un creador tiene o no tiene que dar discursos, pero lo que está claro es que no debe de aceptarlos,porque no se puede inventar nada a partir de una verdad oficial ni construir nada encima de un lugar común.

Los creadores que forman esta lista, y muchos otros, son como aquel ángel de un texto de Borges que era capaz de volar al mismo tiempo hacia el norte y hacia el sur, porque su trabajo consiste en conservar y descubrir, es decir, en moverse a la vez hacia el pasado y hacia el futuro, Una tarea complicada, teniendo en cuenta que estar sociedades gobernadas por la economía se basan en la búsqueda ciega del porvenir, y ese es un camino en el que todo lo que vas dejando atrás se convierte en tierra quemada: el dinero no tiene pasado.

La autora austriaca Ingeborg Bachmann escribió un verso que es un plano para salir del laberinto: “la tarea del poeta es no negar el dolor.” Sin las dos últimas palabras, la sentencia es aún más poderosa, y eso significa que a mí sólo me interesan las personas en general, y los creadores en particular, que no le dan la espalda a las cosas, que saben que mirar para otra parte te hace, en los casos más dramáticos cómplice del horror y en los más ligeros recadero de la vulgaridad. Otros preferirán el simple entretenimiento, pero eso no es lo mío, ni lo de ninguna de las personas que se han ganado con su talento un centímetro en estas páginas.

Qué buena la respuesta de Saul Bellow, que nos hace darnos cuenta de que en un mundo tan veloz, tan atareado y en el que tantos alardean de decir lo que piensan, resulta mucho más inteligente ser capaz de tomarte el tiempo que hace falta para pensar lo que vas a decir y para reflexionar sobre lo que tantas bocas malintencionadas quieren que escuches y no oigas. Explicar y comprender son los dos extremos de la inteligencia y la distancia que hay de una de esas palabras a la otra es el viaje de la cultura.

Benjamín Prado es escritor

 

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